Principios
para superar una Argentina decadente
Hugo B. Quintana
La ausencia total de sanciones en resonados escándalos
públicos va extendiendo, como una mancha de aceite,
la sensación de impunidad. Si no hay sanciones, o
son tardías o invisibles, la impunidad contagia y
seduce; ni siquiera hay riesgos de costos en términos
de reputación. La impunidad es el gran portal de
entrada a la corrupción sistemática
No es el momento del autismo partidario; no hay enemigos
internos, las acechanzas vienen de afuera; es el momento
de la convocatoria de grandeza a sectores sociales y fuerzas
políticas para encontrar los consensos básicos
que hemos perdido y los que nunca hemos tenido y son necesarias
para nuestra propia reproducción social. Consensos
básicos en torno a maneras de organizarnos productivamente,
de repartir los frutos de esa producción, de relacionarnos
con el mundo y nuestros vecinos, de las formas de hacer
más eficaz y decente la política.